Momento bipolar auspiciado por Coca Cola

Hoy es uno de esos días raros de trabajo en los que no hay nada, absolutamente nada que hacer. La cantidad de actividades que podría realizar en este tiempo libre es bastante grande, pero como buena perdedora de tiempo, decidí actualizar esta miseria. La verdad, creo que sí me hace falta gritar un par de cosas al aire para poder volver a estar en paz con el prójimo, o los otros odiables seres con los que debo habitar este mundo. No garantizo que lo que sigue vaya a tener algún sentido para la mayoría de lectores/sapos que frecuentan este rincón cibernético, pero sí garantizo que al menos algo, alguna maldita línea, será entendible.

Uno: Estoy enojada, con ganas de hacer cosas de las que me arrepentiría. Nunca lo haré, soy demasiado mujer y me respeto lo suficiente para ceder ante el placer corriente de la venganza. Por favor, si eres la persona que me cagó gran parte de este año, te pido que desaparezcas. Te odio demasiado, siempre que menciono tu nombre, debo adjuntarle al menos unos cinco epítetos vulgares, porque te odio y odio que seas tan irresponsable e inconsecuente con la vida. Así que le harías un gran favor a todos si simplemente volvieras al lugar de donde saliste cuando accidentalmente apareciste en mi vida, maldito ser inhumano. Sé que nunca va a pasar, porque ahí mismo vas a estar ladillando a diario, estresándome la existencia con el simple hecho de seguir respirando y estar en el mismo perímetro urbano que yo. Pero por dios, si es posible, lárgate para siempre y no jodas. No solo de mi vida, ni de mis redes sociales; lárgate del continente americano a vivir en alguna comuna en Holanda o alguna cosa así.

Dos: Qué bonito como algunas personas consideran que hay amistades (de más de cuatro años) que deben terminar por culpa del dinero, el poder y porque simplemente los otros lo hacen así que debe ser cool. Déjenme decirles que no tienen idea de la insensatez que cometieron. Nunca me pronuncié al respecto porque siempre consideré que no lo merecían, pero después de un par de encuentros incómodos y muchas habladurías en el limitado círculo social en el que me manejo, este asunto ha vuelto a darme vueltas en el cerebro, y pues ya me llego a la coronilla. Sus amistades basadas en dinero y poder me dan lástima, y es una verdadera pena que gente sin ninguna clase de criterio se sienta con las ínfulas de llamar “basura” a alguien como yo. Al menos yo soy honesta, y hasta ahora he demostrado que soy capaz de vivir la vida sin cometer errores tarados irreparables. Al menos cuando yo ofrezco mi amistad, lo hago de manera sincera, y no estoy dispuesta a enterrarla bajo avalanchas de piedras por irrelevancias. Al menos yo sé que no soy mala persona y que nunca hice nada para merecer odio colectivo. De hecho, a pesar de la campaña de odio que hicieron contra mí, las únicas personas que me odiaron son ustedes. Háganle un favor al mundo y déjense de pendejadas, bájense de la nubecita y crezcan. Yo sé que no soy un ejemplo de madurez, pero para mi edad, creo que estoy sobre el promedio y aún tengo tiempo para seguirlo haciendo. Lamento no poder decir lo mismo de ustedes. Gracias por los malos ratos y sigan codeándose con la realeza, sus verdaderos amigos, pinches viejas.

Tres: Universidad, cada vez veo más lejos la puerta de salida. No tienes idea de lo mucho que me odio por no ser capaz de empezar a hacer mi tesina. Estoy segura de que, una vez que lo haga, el resto será bastante fácil, pero es ese primer paso, el empujón que necesito para embarcarme en este último viaje, l0 que me cuesta lágrimas de mediocridad. Lamentablemente, por gran parte de este año, estuve forzada a mantener mi mente ocupada y entretenida, bajo el riesgo de morir por exceso de miseria. Ahora que las cosas van bastante bien, creo que es hora de terminar de una buena vez con toda esta patraña llamada carrera universitaria, pero como era de esperarse, ya no tengo ningún tipo de régimen. Soy una ganadora, lo sé. Creo que voy a tener que aceptar alguna de esas ofertas que me hicieron alguna vez, de trabajar en la tesis en grupo con algunos amigos. Supongo que así estaré forzada a hacer algo, ¿verdad?

Cuatro: Odio esta época, odio el ambiente, odio el mes de diciembre. Nunca más será lo mismo, hasta Navidad estará para siempre llena de tristezas. Espero que te des cuenta de la gravedad del asunto y de por qué te odio tanto, individuo no identificado a quien desearía gritar e insultar con la furia de mil soles.

Cinco: No dejaré que los ánimos bipolares me arruinen la estabilidad. Por fin estoy en una situación buena y me gustaría mantenerme ahí mientras sea posible. Si debo internarme en el psiquiátrico, en el cuarto de paredes de esponja, hasta que se me pase, pues en este momento pasen el número y cuánto cuesta. Si debo defenderme de mis propios impulsos y desórdenes mentales, lo haré con mucho gusto.

Seis: Odio cretino: la gente en general. No sé por qué, hoy me levanté más intolerante de lo normal. Tratar de explicar las razones por las cuáles odio a una gran cantidad de personas que me rodean sería no salir de la oficina por unos cuantos días, y lamentablemente me está dando hambre. Creo que hoy es un buen día para ir a la casa, encerrarme a escuchar The Fragile y no salir hasta que se me pase el desbalance hormonal.

Siete: ¿Quién demonios se acuerda de los pacientes mentales abandonados en el Hospital Lorenzo Ponce? Todos tienen su chance de recibir amor, a todos siempre los ayudan, menos a ellos. Supongo que me sensibilizo con ellos porque sé bien que podría estar en su lugar en un futuro mediato. Al menos lo hago, porque sigo pensando que voy a salvar al mundo. Este año voy a hacer una de esas cosas humanitarias que la gente hace en Navidad (porque se les sube el estrógeno a la cabeza con las festividades) y creo que voy a hacer algo para los pobres señores locos. No sé, al menos comprarles galletas o algo así. Si alguien quiere ayudarme, pues qué bien. Si no, y es muy probable que no, beibi con ustedes. Ya veremos quién les para bola cuando estén todos locos.

Ocho: Malditos hipsters, están tan podridos en drogas que no hay intervención que los salve, solo la muerte. No sé en qué momento esta ciudad se llenó de hipsters, y no sé por qué se han hecho odiar tanto, pero la realidad en la que vivimos ahora es negra, llena de bufandas palestinas, cannabis y presunciones. No tengo nada en contra de las modas. Las modas son muestras claras de la dirección que está tomando la sociedad y permiten predecir futuras tendencias. Los emos fueron los antecesores de los hipsters, la tendencia estaba bastante clara y predecible en ese entonces. El problema con estas modas surge cuando se la toman demasiado en serio. El punk, la moda seminal por excelencia, se trataba de una actitud hacia la vida que debería definir todas las modas en general: no tomarse nada en serio. Desde esos orígenes hasta ahora, las modas han mutado en diferentes maneras, hasta llegar a nuestra horrible y hipster realidad. Hipsters drogadictos que se toman en serio lo mas burlable que existe. Por dios, todos sabemos que ser hipster no va a llevar lejos a nadie. Quizás al hospital o al cementerio por efectos adversos de adicciones a sustancias psicotrópicas, pero eso pasa hasta en las mejores familias, no solo entre los hipsters. Que alguien por favor les diga a estos jovencitos y viejos inmaduros que ser una persona responsable y con aspiraciones en la vida no es malo, y que ser fotógrafo con filtros vintage no te hace artista con principios. Y por favor, quítenles las drogas.

Nueve: Mi mamá se va, indefinidamente fuera del país. Cada día la realidad está más cerca, y me da mucho miedo enfrentarla. Mi mamá es lo único que tengo en el mundo y nunca podría vivir sin ella. A pesar de lo mucho que nos odiemos, y lo incompatibles que sean nuestras personalidades, ella me dio la vida y me hizo el ser humano que soy ahora, a punta de sacrificios dignos de más admiración que cualquier acción humanitaria de George Clooney. Para bien o para mal, creo que tenerme fue la peor decisión que pudo haber tomado, pero lo hizo y gracias a eso estoy aquí, odiando a todos. No puedo imaginarme un mundo donde no esté mi mamá. No puedo imaginarme que no podré verla cuando quiera. Es el hueco en el estómago más horrible que existe, peor que una úlcera.

Diez: Con todos los demás: muchas gracias por existir. Cada persona que está presente, de una u otra manera en mi vida, hace que todo el odio sea olvidable y fácil de superar. Cada vez que pierdo la fe en la humanidad, pienso en las pers0nas que tengo cerca. Gracias por estar locos, ser nerds, graciosos, amargados y amorosos. Llenan mi vida de muchas satisfacciones, compensan la falta de motivación que me aqueja siempre. Gracias, siempre.

Perdón por el ataque bipolar, era justo y necesario. Ahora puedo volver a vivir la vida en paz.

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