Un día como hoy

A veces, con mucha más frecuencia de la que debería, siento ansiedad. Esa sensación que mantiene el corazón latiendo de manera acelerada aunque te encuentres inmovil. Es apagar la luz para dormir y prender la televisión porque el silencio abruma e intimida. Querer salir corriendo, soltar todo lo que tu cuerpo contiene y gritar, con todo el poder de tu diafragma, que ya no aguantas más.

Llorar. Llorar siempre es la vía más fácil para calmar esa inquietud de mente y corazón. El dolor de cabeza y malestar que sigue sirven como calmantes: evitar pensar, no llorar más o soportar dolor.

Si tan solo supiera cómo calmarme, cómo ser paciente y poder razonar ante la incertidumbre y el tormento de pensamiento… si pudiese hacerlo, quizás podría sentir algo muy parecido a la felicidad.

Por ahora, lo único que puedo hacer es dejar que el tiempo se lleve los latidos de mi alterado corazón, que la noche borre las infinitas cadenas de pensamiento que produce mi mente alborotada, y que el día traiga la tranquilidad que hasta ahora no he podido encontrar.

Sólo sé que las palabras correctas, sinceras y verdaderas, tienen el poder de llevarme a un lugar de paz, lejos de la tristeza y la decepción del mundo incierto. Lejos de la ansiedad y mi cabeza, lejos de esas ganas de abandonarlo todo y perder.

Días como hoy…

One thought on “Un día como hoy

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s